En Panamá hay que tener carácter para montar algo como “El Parking de Yen Video”. Aquí la mayoría todavía le teme a soltar el libreto, y ellos decidieron romperlo. Eso ya los pone en otra conversación. Pero también hay que entender la diferencia: esto es YouTube, no televisión abierta. No es Big Brother, donde hay reglas, estándares y una maquinaria que te sostiene. En digital, el riesgo es más crudo y más personal.
Desde que se anunció quise le fuera bien. ¡Por arriesgado y valiente! Yo no soy fanático de este tipo de formatos. Los veo-analizo por trabajo, no por entretenimiento. Y aunque el casting sea popular en redes, yo no conocía a ninguno… como seguramente ninguno me lee a mí. Dudé sobre la producción de este experimento, pero saber que Julio Melais estaba en el crew, me invitó a darle seguimiento porque una cosa es crear contenidos para redes y otra producir un show para ellas y, los que saben de la industria, comprenden perfectamente a lo que me refiero.
Hubo vulgaridad, sí, pero también hubo reglas para frenarla. Eso habla de intención. No cualquiera entiende que la espontaneidad sin límites se vuelve desagradable y peligroso comercialmente porque los anunciantes le huyen a unir sus marcas a lo vulgar, sobran ejemplos.
Ahora, desde la mirada de industria, hay cosas que saltan sin necesidad de lupa. La producción es independiente, y eso se respeta, pero todo es mejorable: muchas veces el ritmo se dispersó, la conversación se diluyó y a veces el set pareció más un “vamos viendo” que un espacio conducido. Eso no es falta de recursos; es falta de dirección fina.
Se notó que varios “invitados” llegaron más a montarse en la ola del show que a aportar algo. El formato no es nuevo: todos sabían a qué iban; participantes e invitados. Algunos fueron en personaje, otros en autenticidad… y otros simplemente a ver qué podían pescar. Eso pasa cuando un proyecto empieza a sonar: atrae de todo.
Y aquí viene el punto clave: el Sr. Yen tiene que asumir su rol de cabeza y líder del show. No puede diluirse como un participante más. En estos formatos, el que está al frente no solo pregunta: marca el tono, ordena el caos, sostiene la narrativa, manda y se le obedece. Punto. La producción y su cara visible debe tener algo muy claro, la humildad es parte del crecimiento. Mantener los pies en la tierra es lo que diferencia a quien construye de quien solo hace ruido. Yen construyó y más allá del formato, yo eso lo aplaudo.
Ahora toca lo que define a los que trascienden: ser humildes de forma y fondo, crecer con intención, sin perder la esencia que lo hizo posible.









